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viernes, 30 de octubre de 2009





COPIANDO A BEETHOVEN




“La música es el lenguaje de Dios, las vibraciones en el aire son el aliento de Dios hablándole al alma a los hombres” esto le decía Ludwig Van Beethoven a Ana Holtz con una mirada serena, tranquila, clara y convincente, muy diferente a esas miradas que fluían de sus constantes rabias e inconformidades con su persona, sus condiciones físicas, sus pensamientos, su música y con los diferentes entornos y poderes que regían en Viena en el siglo XIX.


NECESITO A UN COPISTA
Una mañana Beethoven se encontraba en su casa como siempre, pensando, componiendo, tocando el piano, el violín y escribiendo, pero recordó que no tenía un copista que le diera sus opiniones, que le corrigiera lo malo y compusiera lo bueno. Por ello se ponía furioso y cambiaba de genio.
Pero en esos momentos Ana Holtz, joven de 23 años nerviosa pero decidida corría al encuentro con Beethoven como solución a su problema, ella quería ser su copista olvidando lo mal que la gente de Viena hablaba de él, no le importaba si era bravo, creído, hereje excomulgado, escéptico, egoísta y mal engreído. Ana quería ser una excelente compositora y trabajar con Beethoven seria una gran honra, pero la expresión de éste al verla cambió, pensaba y decía que una mujer no podía ser copista, o era muy raro ver algo así, decía que “es como ver a los perros cuando caminan en dos patas, cree uno que no pueden y apenas lo hacen sorprenden”. Ana olvidando lo escuchado insistió y al fin Beethoven la dejó trabajando mientras éste iba a tomarse unas copas con sus amigos.


COPIAR CON BEETHOVEN
Ana empieza emocionada y dedicada su trabajo, asea la casa de Beethoven con el fin de concentrarse y no temer encontrarse animalejos. La lucha ha empezado, el tintero, el pergamino y la pluma se encuentran decididos, su mano se desliza sin sondeos y apenas encuentra errores los corrige con convencimiento.
Beethoven mientras tanto camina por el bosque, medita sentado, acaricia una flor, recoge pensamientos, se encanta con el viento, transforma vibraciones, observa creaciones y compone movimientos. Luego llega a su casa se encuentra con Ana, busca su rutina y demuestra su ego, sus palabras se desprenden hiriéndola, se baña y sus vecinos enfurecen, todo parece sorprender a Ana, todo parece turbarla, pero ella sigue olvidando los malos ratos y recordando los buenos, como cuando Beethoven le expresa sus pensamientos y su estrategia para componer y hacer música, “la clave es el silencio, cuando podía escuchar no sentía lo que ahora siento, mi cabeza contiene infinidad de sonidos, con el silencio descubro vibraciones, ilusiones y eso es verdaderamente lo que vale”.



EL DÍA ESPERADO
Había llegado el día en el cual el teatro se engalanaba y era visitado por señoras y señoritas hermosas, elegantes condes y señores, altos funcionarios del poder, representantes de la religión, es decir, todo Viena.
Los presentes estaban listos, los músicos también, se vivía una llamativa curiosidad y expectativa, pero Beethoven aún no estaba listo, se sentía incapaz de dirigir su orquesta, un miedo se apoderaba de él y su sordera lo entristecía, pero Ana comprometida decide apoyarlo y ayudarlo, entonces Beethoven se luce, Ana también, la novena sinfonía ha triunfado ha hecho poner los pelos de punta a los espectadores, ha movido corazones ha hecho saltar almas y provocado miles de emociones.
Beethoven se siente pleno y Ana aún más, el trabajo hecho valió la pena, todo se ha colmado de alegría y de júbilo, las felicitaciones y halagos rodean a Beethoven y éste no cabe en la felicidad.


LOS DÍAS SIGUIENTES
Al pasar del tiempo Ana seguía copiándole a Beethoven y éste seguía componiendo, habían días buenos, otros no tanto.
Discutían pero olvidaban.
Beethoven ha embelesado a Ana con sus conocimientos y Ana seguía contemplando y aprendiendo se ese viejo tan escéptico, se entendían y Ana ya se había acostumbrado a él por completo, pero un día Beethoven el gran Beethoven enfermó y Ana lo cuidó, al tiempo Beethoven murió y Ana entristeció, éste partió y Ana también, ella fue libre, como el siempre lo fue.

“Cuando se escribe también se teje, se teme empezar, pero se siente bien seguir y admirar lo hecho, cuando se termina se siente satisfecho. Así es la composición con la música, se empieza, se admira, se concluye y luego se exhibe orgullosa, con la diferencia de que con ésta no se siguen parámetros ni normas sólo se abstraen percepciones, visiones y sensaciones que luego se transforman en agradables canciones”.
Lina María Zapata Vélez.
IMAGEN DE:http://musica.rompecadenas.com.ar/upload/iblock/bf0/bf02f9dbf6b644b5f3933c121f66a37c.jpg
visitada el día 20 de octubre de 2009






CUANDO SE CITA SE CONOCE



La boca es la casa de los dientes, el cuerpo es la casa de los huesos, los hospitales la casa de los enfermos y la exposición de tres salas en el museo de Antioquia es “Casa de citas”.



Imposible no desconectarse del mundo y de los entornos en los cuales de está para luego pensar en ir a una exposición de la cual el nombre daba a imaginarse millones de significados e interpretaciones, que luego chocarían con el verdadero sentido de la exposición, para eso el día 10 de octubre a las doce de la tarde salía del salón de proyecciones del museo de Antioquia de un taller, no de arte ni de pintura, sino de poesía, con la emoción y duda de encontrarme con un espacio del cual siempre se ha pensado que sólo puede admirarlo y disfrutarlo las minorías.



Espere muy ansiosa a dos compañeros de la universidad en la recepción del museo, cuando al fin llegaron nos pudimos desplazar por un corredor en el que de lejos se podía ver “Casa de citas”.
“Buenas Tardes en que les podemos colaborar” decía muy amablemente Patricia, una guía que nos miraba como adivinando que nosotros también éramos de la universidad Luis Amigó y que también queríamos observar la exposición. Muy contentos sacamos todos la cámara pero muy tristes todos la guardamos, pues era prohibido tomar fotos a las obras, al museo y hasta a los guías.



Entramos en la primera sala y empezamos a observar, las paredes blancas, los techos altos, la longitud de las salas y el frio acostumbrado invitaba al encuentro con el arte, prácticas culturales, sociales, contemporáneas en donde las ideas como la originalidad y vivacidad en las obras y la valoración del artista como genio y creador, eran los constantes dignificadores del proceso de visualización de las piezas.



Que cantidad de artistas se unían en ésta exposición, Marco Mojica, Alejandro Sánchez, Johan Barrios, Camilo Restrepo, Nelson Guzmán, Sebastián Fierro, Andrés Buitrago, Leonardo Castaño, Beatriz González y aún faltaban más.
Pero la interpretación de éstas obras y de éstos artistas equivalía a retroceder y mirar en esa actividad que últimamente utilizan y han utilizado como es la citación y la representación de unos referentes teóricos e históricos que aparecen en el trascurso del tiempo como seguidores de diferentes corrientes artísticas a investigar e ir a un pasado.
Imposible entender la pintura de Daniel Salamanca sin hacer un flash back en el tiempo y desplazarse a la pared en la cual los mapas conceptuales explicaban el proceso de citación y del cual el espectador entendería claramente el objetivo e intención del artista por el hecho de poder conocer cual era el referente teórico e histórico que habían citado y recordado al hacer la pieza.


Como el de Daniel Salamanca que citando a Marcel Duchamp, hizo una construcción de una pieza artística en la cual se recordaba al polémico pero importante reconocimiento que se le hizo a Duchamp con su pieza “Urinario”, de la cual los debates en si seria esa o no una pieza artística conllevarían a Marcel Duchamp a decir “les tire el urinario en la cara y ahora lo admiran por su belleza estética”.



Con el transcurso del tiempo, la historia se ha dejado convencer del arte y ese arte de ha dejado convencer de los artistas que buscan como dice Eduardo Serrano “romper con todo convencionalismo y dar una actitud abierta, independiente y libre así como una tendencia a probar y a actuar intuitivamente”. Con base a lo dicho por Serrano, los artistas buscan y encuentran ese ideal de romper con lo cotidiano, cambiando imágenes y haciendo más curiosa y valiosa la interpretación y el significado de las mismas.



Jaime Cerón fue el encargado en su misión y labor de curador de escoger las piezas necesarias para transmitir al público una sensación de disfrute, una relación entre las obras y los espectadores en la cual, el orden, la secuencia y conexión de las mismas conllevarían al objetivo de interpretación de cerón que como un director de orquesta, dirige y organiza todos los elementos para poder que el resultado sea el mejor.
Jaime Cerón vive y coacciona en tres quehaceres, la docencia, la investigación teórica en gestión cultural y la curaduría. Como dice él en la introducción y síntesis de “Casa de citas”, “las obras de arte son vistas como eslabones de una cadena de recurrencias, repeticiones y citas que parece refundirse a los propios orígenes históricos de la actividad artística”. Su carrera es también una cadena de recurrencias, de copias, de relaciones entre una pasión por el arte y otra por mostrarla de la mejor manera con la curaduría.



Seguían más artistas por ver, Humberto Junca, Nicolás Consuegra, Aníbal Vallejo, Fernando Uhia, Andrés Gaitán, Martha Elena Vélez, Antonio Caro, Wilger Sotelo, Liliana Correa, Adolfo Bernal, Alex Rodríguez, Edwin Monsalve y otros más, visibles, al recorrer las salas con la emoción de saber que al seguir caminando y caminando se iban encontrando más artistas, más obras y más sorpresas. Dejarse llevar de una exposición es dejarse llevar, tentar y conocer unos contenidos en unos contextos ajenos al contexto en el cual se vive.
Es por eso paradójico que los porcentajes de la gente que visita un museo no vayan conectados con los ideales, finalidades y sensaciones que tiene un artista para con el público, las obras necesitan ser vistas, interpretadas y criticadas, para eso se tienen ojos para observar, pies para caminar, memoria para retener y vos para opinar.



Para eso “casa de citas” está. Para por que no citar de esas obras tan elaboradas y pensadas y crear con teoría y práctica nuevas versiones de recurrencias abstracciones y copias de la historia que nos incumbe y ha incumbido.
Cibergrafía

lunes, 19 de octubre de 2009





TRABAJO CON AMOR


En un lugar en el cual el conocimiento, las teorías, las cátedras, los números, las experiencias cognoscitivas, los docentes, y estudiantes se unen como constantes significadores del crecer y trascender de una universidad, los empleados también se unen como constructores de bienestar, limpieza y armonía.


En el segundo piso del bloque uno de la universidad Luis Amigo, con sus manos apoyadas en la baranda, su mirada lejana, pero su atención puesta en las diferentes preguntas que fluían en esa temida curiosidad, Adriana Patricia Sierra contaba los logros, alcances, perdidas, alegrías y tristezas adquiridas en el transcurso de su vida.


A pesar de ser una mujer viuda hace tres años, dice no tener impedimentos para seguir educando y sacando sus hijos adelante, “mi esposo se llamaba Francisco, él era muy buena persona, muy buen papá, era una persona muy abierta y muy amable”, decía Adriana dejando asomar en sus ojos café claros dos lucecitas que confirman la falta que le hace su esposo y más en estos momentos en los que sus hijos crecen y necesitan apoyo y bienestar. “es que se fue en muy mal momento, mire la responsabilidad que me dejó” decía.


Adriana tiene cuatro hijos, el mayor es José Daniel que tiene 21 años y estudia actualmente en el politécnico colombiano Jaime Isaza Cadavid, en donde cursa octavo semestre de ingeniería de producción, logro que la mantiene feliz y satisfecha.


Sigue su hija Ángela Patricia, la cual está en tercer semestre de odontología en la universidad CES y por último sus dos hijos menores Juan Camilo y David Andrés, estudiantes de bachillerato, sexto y noveno grado respectivamente.


Dice Adriana vivir muy bueno con sus hijos ellos son su alegría y motivo de luchar, dice aprovechar cualquier momento que tiene con ellos para aconsejarlos y darles el apoyo necesario en los momentos difíciles. “en julio hubiera cumplido 25 años de casada, pero bueno mi Dios sabe cómo hace sus cosas, y hay que seguir la vida”. Para eso Adriana trabaja fuertemente en la universidad Luis Amigo como empleada encargada del primer piso del bloque uno, reparte tinto en las oficinas y despacha a los empleados en las mañanas. Mirando hacia atrás ve el cuatro donde se reúnen los empleados a desayunar y confiesa claramente que la convivencia con sus compañeras es muy dura, “usted sabe que en toda parte se manejan envidias y ganas de competir”.


La nobleza que inspira Adriana, mezclada con su sonrisa serena se transforma al reflexionar sobre su trabajo, dice no sentirse avergonzada por tener un trabajo así, dice que eso le tocó y “la necesidad tiene cara de perro”. Piensa que lo más digno es tener un trabajo así que tener que estar haciendo cosas malas e indebidas.


Adriana actualmente se siente bien, la acogida y apoyo de la universidad le ha facilitado estudiar cursos que posibilitan el aprendizaje en gastronomía e informática, espera poder seguir sacando sus hijos adelante y que sus proyectos giren en un ambiente de paz y seguridad tanto para ellas como para todos sus hijos.

domingo, 18 de octubre de 2009




FOTOGRAFÍA JESÚS ABAD COLORADO

CRÓNICA
DESPLAZANDO ILUSIONES




María Elena, Patricia, Adriana y Duaira se miran, piensan, respiran, se detienen y comienzan a hablar.
Ellas todavía no han podido entender cómo fue que salieron y escaparon de su casa.
A pesar que el hecho de empacar sus ropas en cualquier momento se haya vuelto una costumbre, aquél día 8 de septiembre dicen tener la peor experiencia y pesadilla de sus vidas.
Vieron como llegaban por las familias Gómez, Giraldo y los Zea, vieron cómo mataban a Emilio el carnicero, a doña Sofía la mamá de Jacinto y a Luis Eduardo, el líder del pueblo.
Después de recordar cómo los numeraban, enfilaban y luego mataban sin la menor compasión, María Elena, sus dos hijas y la pequeña Duaira daban gracias a Dios por tenerlas con vida.
Pudieron escapar con otras personas que se encontraron en el camino, pero las altas montañas, las peligrosas trochas y desagradables pantanos eran una constante pesadilla.
María Elena Villa es una campesina de la vereda El barrio, Alto de Mulatos en san José de Apartadó, ella es alta, troza, tiene 46 años y sus facciones ya muestran su experiencia en la vida y su dolor, tiene tres hijas Adriana y patricia que son la mayores y Duaira de nueve años de edad, quien no se despega de su lado, ella es su ayudante y compañera. María Elena es viuda, pues su esposo lo mataron hace tres años los paramilitares porque pensaban que don Jesús García era colaborador de la guerrilla.
Cuando empezaron en Uraba en los ochentas todas las matanzas y enfrentamientos entre guerrilla; FARC, ELN, paramilitares y ejercito, la familia García Villa decidió quedarse en sus tierras, ubicadas en la vereda El Tres del municipio de Apartadó, pero con el paso del tiempo las amenazas y persecuciones obligaron a María Elena ya sola, sin su esposo y con una familia por sacar adelante a huir a diferentes veredas en busca de un poco de paz y bienestar económico.
Pero la última huida fue definitiva a tener que dejar las tierras que habitaron por varios años consecutivos, a olvidar definitivamente sus juegos en el bosque, a perseguir lagartijas, gozarse los monos y a admirar las grandezas de la naturaleza, ver encontrarse el atardecer con la noche y ver la aurora amanecer en la oscuridad.
Hace quince días salieron de un nido de violencia, soledad, intranquilidad y zozobra, buscando sobrevivir y tener posiblemente educación para sus hijas, ya que Duaira no ha ido nunca a una escuela, reconoce los colores por los árboles, los pájaros, las mariposas y los encantos de los animales y el bosque, pero nunca ha sabido que es una escuela, unos profesores, unos compañeros, que son las vocales, los números y los colores…

ASÍ VIMOS TODO

El día 8 de septiembre por la mañana María Elena lavaba la ropa en la poseta, Patricia y Adriana desgranaban el maíz y Duaira consentía a su muñeca “Princesa”, una pequeña y pecosa marranita a quien tenía como juguete.
Todas haciendo sus labores dejaban pasar la mañana sin menores contratiempos, pero a las tres de la tarde “oímos un ruido horrible, como una bomba y unos disparos también, corrimos y nos encontramos todas en la pieza de las niñas mayores”.
Cuando pensaron que las cosas ya habían pasado, se asomaron por la ventana que daba a la casa de los Gómez y “vimos como enfilaban a toda la familia afuera de la casa, los habían arrodillado y luego esos bandidos disparaban como matando gallinas, es que tenían que haber sido hombres sin alma y corazón”, dicen las tres mujeres asustadas pero seguras de lo que contaban.
En ese momento decidieron quedarse inmóviles procurando no sentir los disparos que iban para sus otros vecinos, los Giraldo una familia conformada por seis personas, todos muy humildes y habitantes de la vereda de toda una vida, “eran unos hombres creo yo paramilitares por que les preguntaban a todos por su relaciones con el ejercito y la guerrilla”, dice María Elena casi segura.
Luego siguieron con los Zea, a todos los mataron, hasta Emilio el carnicero y a doña Sofía la mamá de Jacinto, quien se encontraba haciendo una visita en aquella casa y llevando gelatinas de pata, que hacia todos los sábados en la tarde.
María Elena, Duaira y sus dos hijas no podían creer como no habían llegado a su casa esos bandidos, como no cayeron en el trágico fin de los Gómez, los Giraldo y los Zea, “es que nos parece mentira estar vivas”, decía Patricia.
Después de unas dos horas todo se tranquilizó, los hombres que no recordaban cuantos eran, salieron quizá a otro pueblo a desalmar vidas, acabar ilusiones, cambiar sonrisas y descompletar familias.

ASI HUIMOS

No esperaron a que la maldad viniera por ellas y se las llevará para siempre, empacaron inmediatamente sus ropas, Adriana sacaba sus cartas, Patricia los recuerdos de cuando era niña, María Elena los elementos más necesarios y Duaira su muñeca, ya que se moriría de tristeza de tenerla que dejar sola.
Salieron de la casa casi corriendo el miedo y la zozobra las perseguía, pero afortunadamente se encontraron en el camino con Amelia, una vecina quien también corría con sus hijos, su mamá y dos gallinas. Mientras que caminaban contaban lo horroroso que había sido todo, de la muerte del líder del pueblo Luis Eduardo y de otras personas inocentes victimas de una guerra sin fin.

ASÍ LLEGAMOS

Mientras que los caminos se hacían más largos, más duros y pesados Duaira la menor, parecía la más fuerte, cargaba motores para poder cargar a Princesa y el bebé de Amelia.
Después de dos días de penurias, obstáculos y contratiempos llegaron a Medellín, ahora están en una fundación que les brinda pocos recursos, pero sí maneras de sobrevivir y luchar por un futuro mejor, se sienten bien por tener la posibilidad de vivir y de contar una historia que no todos pueden contar.
IMAGEN DE:
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgOEPnFSj8ju75g26laWfICQweHrj8ToAO4TG6KIF3qZaT8RnGL_eVZUEeKI_2JE5eJt5lw9aRmVxadCZXQQofB5gW1aZYto6jvhBagPfJ6gVlCvln-vvXtD01u_3sdysxAD7yIPKXedg/s400/San-Jose1abad.jpg visitada, el viernes 16 de octubre a las 3:10 pm.
(Crónica, inventada a la fotografía de Jesús Abad Colorado)

domingo, 13 de septiembre de 2009

Ficción y no ficción

lunes, 31 de agosto de 2009

Diario de campo

DE ADMIRAR

En un lugar en donde el conocimiento y las nuevas ideas se unen para guiar y transformar mentes, encontré un día al salir de una conferencia en el teatro Camilo Torres de la universidad de Antioquia, a un particular personaje. Félix Giraldo, a la edad de 65 años, su estatura promedio, sus canas, su delgadez, sus arrugas y la lejana mirada, confirman que su trayectoria en la docencia y ciencia ha sido marcada por una serie de sucesos claves para obtener hoy en día un saber quizá bastante amplio. Es ingeniero, médico, estudió sociología y ahora pasa el tiempo encantado y contando historias de Simón Bolívar, nuestro libertador.

Para corchar a don Félix hay que hacer un gran esfuerzo, ya que no es nada fácil enfrentarse a un hombre que dedica su vida a la interacción con los estudiantes, culpables de su interés y pasión por conocer y trascender día a día en todos los temas que incluyen nuestra historia como requisito al entendimiento de todos los acontecimientos del momento actual.

Diario de campo

CAMBIO DE PENSAR

Venían convencidos de que su estadía en Colombia sería como todas, una estadía casi perfecta; en unión familiar, en paz y en armonía. “Cuando el avión aterriza, se siente la alegría más grande, me bajo del avión y me huele a Colombia, es un olor especial que descubrí viniendo más seguido acá a mi país”.

Así hablaba Alfredo un colombiano radicado ya hace más de 20 años en Estados Unidos. Para él y para su esposa la llegada a su país y la espera constante para poder estar en éste, son quizá el aliciente y el control de sus vidas.

A pesar de tener infinidad de comodidades, lujos, paseos, una casa grande y agradable y una familia ideal, piensan que en su país de residencia nunca encontrarán los valores que dignifican a los colombianos como las personas más amables y sencillas a comparación con muchos países faltos de estas cualidades.

El día 25 de agosto de 2009 esta percepción cambió y se transformo por otras ideas, aquel día se encontraban Alfredo y su esposa en la casa de unos familiares disfrutando de una deliciosa comida, de una entretenida charla con chistes y anécdotas que recordaban la niñez y el pasado. Todo pasaba tan alegre ameno y perfecto que los pensamientos y energías malas no pasaban por las mentes y los ánimos de todos los presentes.

Ya era hora de marchar, pero no estaba en la planeación del día que llegaran a la puerta de la casa cuatro ladrones en motos, cada uno con revolver, a pedir los bolsos agresivamente, sin duda y con temor enorme entregaron sus pertenencias a estas personas, culpables de arruinar sus ilusiones y convicciones.

Quedaron Alfredo y su esposa con la imagen en sus mentes de una Medellín maltratada, vacía, inhumana y violenta. De sus familiares los mejores recuerdos, pero no de sus conciudadanos fragmentados en el olvido.

martes, 25 de agosto de 2009

Diario de campo



NO ES IMPOSIBLE


Ya empezaba a esconderse el sol, ya la luna quería asomarse, ya los pájaros buecaban su nido y ya la gente se dirigía del trabajo a la casa, con la ansiedad de llegar, descansar y estar con los seres queridos.


Yo también ya buscaba dirigirme a mi hogar, salia de la universiadad, subí al bus, como siempre el bus pasa por los mismo lugares, por los mismo ruidos y por los mismos parques.


Es obligación que mi bus pase a diario por el parque Juanes de la paz, un lugar en donde la diversión y la dispersión se unen con la técnica y la disciplina, allí en este lugar se puede ver personas montando en bicicleta, caminando, jugando tennis de mesa, futbol y si esta de día y en el mes de agosto, se puede ver niños, adultos y hasta polícias elevando cometa.


El bus pasó y se detuvo mientras cambiaba el semaforo, noté que jugaban un partido de tennis y alrededor de la cancha habian personas que lo visualizaban, entre estas personas pudé notar un par de niños, podrian tener entre 7 ó 10 años, éstos por su apariencia no demostraban ser de los jóvenes que jugaban el partido, éstos apuestos pero se creeria que un poco repelentes.


El par de niños miraban muy concentrados, queriendo quizá por sus caras, desear estar ahí y jugar.


En el momento pensé y recordé que las canchas las prestan a entrenadores de la Liga y el Bosque, y es difícil aunque no imposible conseguirla prestada por turnos, pero también pensé el tennis de campo es un deporte costoso y para personas de bajos estratos no es fácil conseguir raquetas que se acomoden a sus manos y pagar a una persona que recoja las bolas que caen al suelo.


Pero no es imposible, a la semana pase casi que a la misma hora, el bus volvio a detenerse justo al frente de la cancha y pudé notar auque no eran los mismo niños, si habian otros dos con los mismo deseos de jugar, de aprender para poder algún día divertirse como los que a diario admiran.


Diario de campo

LA VISITA

Recibí el día domingo en la tarde una visita, era mi familia, mi tia, su esposo y su hija.

Como siempre surgen en las constantes conversaciones familiares, debates acerca de muchos temas actuales que enmarcan a la vez crisis políticas, económicas, sociales y culturales de nuestra cuidad y nuestro país Colombia.

El poder entender y saber que no importa la edad, el estrato, la cultura y el conocimiento que se tengan para dar un punto de vista, hace que ese hecho de compartir y percibir diferentes opiniones, cambie o aclare las ideas y opiniones ya obtenidas por medio de la teoría y la práctica.

Pero es interesante entonces cuando el debáte surge a raiz de la observación diaria de las noticias, de los sucesos que afectan al país, es difícil entonces llegar a acuerdos cuando las opiniones de las personas con las que se habla estan decididas a no abrir un sus mentes ya aplantarse en los criterios únicos.

Cabia entonces, en medio de la charla concluir que estamos apegados a las desiciones, criticasy diferentes deseos que tienen los medios para con nosotros, de persuadirnos para pensar como ellos y actuar con base a los intereses que vienen detrás de ellos.

Mi tio hablaba con los mismo eufemismos que utilizan los medios y me decía –Es que cuando ya estamos en la universidad nos volvemos más revolucionarios, más de izquierda y pensamos como no es. Inmediatamente pensé, ¿será que todos cuando salimos de la universidad cambiamos esas ideas por culpa del trabajo, de los intereses de quien nos manda, o de los medios que nos persuaden?

miércoles, 19 de agosto de 2009

Volver a narrar


Siguiendo con la lectura de Juan José Hoyos, "Escribiendo historias, el arte y el oficio de narrar en el periodismo". Se va uniendo una cadena de pasos esenciales, a la hora de analizar, pensar, y crear un nuevo escrito, y más cuando está constantemente la duda en todas las personas que a diario escriben, y es cómo llamar la atención del lector desde que se empieza la lectura.


Para eso, Juan José Hoyos, juega con el pensamiento del que lee, del que escribe y del que opina,

del primero, reconoce que no basta con hacer un detallado y estricto escrito basado en diferentes normas gramaticales y textuales, hay que utilizar entonces la narración como medio de atracción y como eje fundamental a la hora de cumplir un objetivo, recibir aceptación y recordadión del que lee.

Aqui seria importante recordar a Tomas Eloy Martínez, quien argumenta y sustenta que lo unico que realmente entiende el hombre, lo unico que conserva en su memoria son los relatos.

Aunque suene tan organizado y metódico el deber escribir con un excelente uso de la narración, implica tener en cuenta que hay reglas como la correcta utilización del tiempo y de los marcos teóricos.

El periodismo busca entonces segun Juan José Hoyos y todos los autores que menciona, volver a la antiguedad donde la base esencial de todos los escritos periodísticos era la narración y no dejarse desplazar por las supuestas reglas actuales, como la pirámide invertida.

El hacer historias, narradas con una sucesión de frases ordenadas se podria decir que éstas son determinantes que ayudan a que una determinada población y conserve y conlleve una memoria cultural.

Así se crea entonces un nuevo paradigma, un nuevo periodismo, creado para combatir estructuralismos y barreras que impiden recibir una información noticiosa basada en técnicas cerradas como las que se ennunciaron anteriormente.

martes, 18 de agosto de 2009

Diario de campo

AMOR Y PASIÓN, SELLOS EN SU LABOR

El disfrutar de un tinto al amanecer, sembrar las flores más exóticas y conversar con su esposa de los afanes que traen los nuevos días, hace que éste licenciado entregado a sus alumnos bachilleres, culpables de su espíritu de maestro y soñador, piense en el crear otra obra literaria basada en los principales momentos guerreristícos vividos por el libertador Simón Bolívar.

Montañas grandes, frías y frondosas de San Pedro de los Milagros, vieron nacer a Germán Zapata Gutiérrez hace 70 años, en una hermosa finca ubicada en la vereda la colmenera.
Fueron los hermanos lasallistas intercesores en el proceso de aprendizaje y crecimiento de éste hombre en el seminario de San Pedro, un lugar que llena su mente y su corazón de recuerdos y anécdotas inolvidables, él nos cuenta que sin el paso y estadía en éste hermoso lugar hubiese sido imposible dejarse tentar por la filosofía, la teología, la ética y por supuesto la historia de Colombia desde las épocas de la conquista hasta el día de hoy.

En el patio de su casa, decorada con unas rústicas sillas y plantas cuidadas, cuenta uno de los proyectos que como dice él hace suma a los escritos anteriores, pero que como a los pasados imprime su sello e interés por que futuras generaciones disfruten del “hombre que nació para ser grande”.
Cuando ya el paso de los años lo impide trabajar en instituciones del estado, la vitalidad, el recuerdo y la pasión son las claves que lo levantan día a día a seguir colaborando con la juventud actual, cegada por las modas y el consumo y demás factores que como él dice impiden que la persona se desarrolle en un feliz termino.

Son entonces las conferencias y charlas didácticas las que ponen a los niños, niñas, jóvenes y adultos a reconocer en éste hombre apasionado, la valentía, la sabiduría y la constancia que hacen de él una persona privilegiada en el saber y en el hablar.

Basta sólo con dejarse encarretar por su lenguaje coloquial, por su humor paisa y por las grandes anécdotas vividas en su infancia en el seminario y actualmente con sus alumnos pobres en saberes, pero ricos en ganas de aprender y ser grandes como su ídolo Simón Bolívar.

Diario de campo



REALIDAD



Me levanté, esa mañana 12 de agosto, muy convencida, entusiasmada y decidida a dejar esa cama tan acogedora, a esas cobijas calientes y ese espacio en el cual reposa mi cuerpo y vuela mi mente a través de los sueños.
Antes de dirigirme a la universidad, tenía pendiente hacerme un exámen médico en la clínica Pontificia Bolivariana.
La verdad siempre tenía un poco de susto, ya que soy una persona aliviada acostumbrada a estar siempre bien.
Con mis nervios y ansias entré al hospital, me dirigi por un pasillo iluminado, decorado con unas pinturas vivaces y uniformes, pero a pesar de ser así, no dejaba éste de ser frío e intimidante.
Solicite la orden para el exámen y me senté en la sala de espera con ganas de salir de éste y poder salir inmediatamente hacia la universidad para poder hacer lo que más me gusta, estudiar.
Saque entonces un libro; “Escribiendo historias, el arte y el oficio de narrar en el periodismo” de Juan José Hoyo, empece mi lectura queriendo concentrarme y olvidarme de aquel espacio, del olor y del frío en el cual me encontraba. Algo que si no pude prevenir, fue notar muchas miradas que se dirigían hacia mí, eran de muchas niñas adolescentes embarazadas, imposoble no notarlas.
Mirar sus caras de niñas, tiernas e inocentes, y sus cuerpos desarrollados, casi preparados para recibir a un nuevo ser.
Todas ellas tenian miedo, tenian nervios, pero tenian compañía, unas de sus madres, otras de un joven igual a ellas, con caras inocentes y mentalidades dudosas y expectantes.
Entré a una pieza, me hicieron el exámen, fue más bien rápido, salí tranquila y dispuesta a esperar el resultadoy poder después ir a la universidad, pero el momento que habia pasado y que aún veía, no dejaba de darme vueltas en la cabeza, en ese momento escuché una conversación.
-Tengo susto, ¿será niño o niña? – Quien sabe, lo que Dios quiera – Que sea niño para que juegue futbol contigo – no o que sea niña para que le puedas hacer unos peinados bien lindos.
Se veian tan niños, pero tan obligados a ser adultos…
Yo seguía leyendo, pero todas aquellas escenas e imágenes que percibí, dejaron gran mella en mí.
Recibí el resultado de mis exámenes, todo perfecto afortunadamente, ya era hora de irme, de dejar de ver aquellas caras ansiosas, de dejar de leer en aquellos ojos de adolescente cantidad de miedos e inseguridades.
Salí con mi madre por aquel pasillo frío, luego del hospital, donde el sol de la mañana recordó mi realidad.
Me senti feliz y satisfecha, pero me hice muchas preguntas.
¿por qué tanta desigualdad?, ¿por qué tan mala salud?, y ¿por qué no hay una buena educación para todos?...

IMAGEN:

DE:https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiSOcqWX6n5J5Y_aWS5d3pRx_QiMszngJeSpN0aSD9gYb1-8ngnlI5qr0kewpL4x26ptvodg1-cPHK8wEnNGc_dxxdMoCWYf3ONkIPyDfqV_zuSUOHtWQ2L2edQ4aEZumdSqnV-OFYPlygF/s400/embarazo_adolescente_3.jpg

sitio wb, visitado el 18 de agosto de 2009; 2:30 pm.

domingo, 16 de agosto de 2009

Diario de campo

LA RUTINA DEJA MENSAJES




Salí a las 2:30 pm de la tarde de la universidad, me despedí de mis compañeros, camine como siempre rápido, ansiosa de llegar a la casa, sentir el calor de hogar, hablar con los papás y preparar los trabajos para el otro día.


Me monté en el bus, pague y me senté, mire a través de la ventana a la gente, los carros, los árboles, miraba la cuidad, descifraba su intención aquel día.
Miraba las edificaciones, viviendas, universidades, tiendas, parques, saludaba a mi cuidad con la visión que a diario tengo de ella, una visión profunda basada en pensamientos, fragmentados, complejos pero siempre vivos y positivos.


Unos murmullos llamaron inmediatamente mi atención, venían de la parte delantera del bus, era el conductor que hablaba con un personaje, encargado de recibirles el dinero a los pasajeros.
Dirigí mi mirada y mis oídos hacia ellos y comencé a escuchar.
-Oíste hermano, ¿esta situación si esta muy dura no?
-Ah si viejo pero que más hacemos pues, trabajar en lo que haya por que usted sabe que todos los días hay que llevar comida a la casa.


No dudé entonces de seguir escuchando, sabía y sé que por más lejana que pareciera la conversación para mí, podría abrir un poco mi mente y analizar la situación desde mi punto de vista.
-Yo si te digo una cosa, ya estoy cansado de manejar este bus y de lidiar todos los días con los que ya sabemos.
-Dígame a mi desempleado, ya dizque por viejo no me reciben en ninguna parte, sabiendo que uno por necesitado hace lo que sea, pero bueno qué más se hace, seguir viviendo y esperar a ver Dios cuando nos socorre.
-Yo lo que si sé es que a pesar de lo que uno esta haciendo, del trabajo que tenga, de todo, uno esta aliviado, y si uno hace las cosas con verraquera… aj eso sale bien, sin tenerse eso si que meterse en negocios raros, por que usted sabe que en esta vida todo se devuelve.




Ya se iba acabando el trayecto que hay desde la universidad, hasta el lugar donde me bajo del bus, mire hacia atrás, vi a la demás gente, unos hablando, otros escuchando música, otros pensando tal vez en nada o posiblemente en mucho.


Sólo pensé en ese momento, y dije, el mismo mensaje se puede quizá escuchar a diario de diferentes voces, pero las voces que escuché, dejaron en mi mente recuerdos de personas, con experiencias distintas, pero con visiones limpias enmarcadas por grandes ironías.


miércoles, 12 de agosto de 2009


INFORME DE LECTURA

ESCRIBIR LA DIFERENCIA


Cuando se empieza a leer un libro se crean en la mente y en el tiempo, miles de expectativas, más cuando se trata de un libro que transmite no sólo nuevos conocimientos, también técnicas y grandes consejos para nosotros futuros periodistas y conocedores de todos los temas relacionados con el presente, y con el futuro entorno en el cual nos desenvolveremos y coaccionaremos.


Es entonces bienvenido e indispensable en el momento actual leer, “Escribiendo historias, el arte y el oficio de narrar en el periodismo” de Juan José Hoyos, reconocido periodista antioqueño.


Al empezar a leer confirmé por que todos los métodos y soluciones que se apliquen al nuevo periodismo, ayudan no sólo a reconfigurar ideas y pensamientos, también a marcar la diferencia a la hora de analizar a muchos periodistas quedados en el convencionalismo y en lo rutinario.


Creo entonces que la utilización de la imaginación, lleva al perceptor a un lugar donde lo real cobra trascendentalidad, una trascendentalidad verosímil, en donde las nuevas ideas e implementaciones de nuevas formas de cómo narrar en periodismo; como los diálogos y los detalles, se convierten en grandes aportes que no sólo quedan grabados en la historia, sino también en el recuerdo de miles de personas que esperan una información.

BIBLOGRAFÍA:
HOYOS, Juan José (2003). Escribiendo Historias, el arte y el oficio de narrar en el periodismo, Primera Edición; Editorial Universidad de Antioquia. Colombia.

IMAGEN:

DE:http://farm1.static.flickr.com/212/496430493_6933d8c02d.jpg?v=0 sitio web, visitado el 11 de agosto de 2009; 10:03 pm.

 

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